Jungle Books: La escuela

Al entrar en la jungla hay un camino que lleva a dos espacios muy importantes y significativos: una iglesia montada por l@s refugiad@s (sitio de encuentro y esperanza) y un pequeño rincón que se llama Jungle Books.

2016-08-16-PHOTO-00000016El Jungle Books está dividido en cuatro espacios (barracones): la biblioteca, el azul, el negro y el verde. En la biblioteca l@s refugiad@s puedes coger y leer cualquier libro que les apetezca, libros cedidos por l@s voluntari@s que están en inglés y en francés. Los otros tres espacios están dedicados para dar clase de idiomas, repartidos por niveles para que el aprendizaje sea optimo para todos l@s alumn@s.

La mayoría de est@s voluntari@s son jóvenes europe@s que viajando se enamoraron del lugar y de las ganas de colaborar. De hecho, hoy hemos conocido a Susy, una australiana que viaja por Europa en bicicleta y que al pedalear entre Inglaterra y Francia descubrió la realidad de la jungla. Ahora estará aquí dos semanas para enseñar inglés a l@s refugiad@s.

La mayoria de l@s alumn@s son sudaneses/sas, de Darfur y afgan@s con muchas ganas de aprender.

Las clases se abren a las 6 de la tarde y son abiertas tanto para l@s voluntari@s que quieran colaborar como para todos aquellos que quieran aprender un poco más.

Acabar un día duro de trabajo y poderte estirar en el campo con gente alucinante es una sensación increíble. Parece que todos confían en nosotr@s y que quieren saber más de nuestras historias personales, de nuestro país, de nuestra cultura y nuestra familia.

Muchos llegan a Europa con un conocimiento bajísimo de geografía, cosa que agrava y dificulta su camino hacia la libertad. Para tod@s ell@s la Jungla es un lugar de transito hacia Alemania, Francia y muchos otros sitios pero su bajo conocimiento sobre el terreno y sus derechos l@s hace aun más vulnerables. Son personas en riesgo de arresto, deportación e incluso en riego de morir.

Se escuchan historias tristes pero también alegres y anécdotas de compañerismo.
Hay códigos de conducta que se han de respetar: Hay que evitar dar falsas esperanzas, indicaciones o informaciones. Cualquier promesa no cumplida es un tiro contra su esperanza. Por eso insisten en que no hay que hacerlas. Hay que ser transparente y crudo y complementar el lado humano con un matiz muy pragmático que engloba saber que nuestro lugar no es el de cambiar el mundo ni sus vidas, sino el proporcionarles un momento de aprendizaje y relajación. Esto es el ejercicio de humanidad: Entender que nuestro papel aquí no cambia nada, no les trae lo que buscan, pero que si que les hace sentirse más humanos y más queridos. De hecho, cuando vienen a Jungle Books traen una sonrisa enorme al lado de su cuaderno y de su voluntad de aprender.

L@s refugiad@s no solamente llegan aquí a aprender idiomas sino que también tienen ganas de sentirse queridos y saben que para nosotr@s no son únicamente números.

Resumiendo, Jungle Books es un espacio de aprendizaje y solidaridad, de intercambio y de amistad, de compromiso y hospitalidad. Un halo de esperanza para tod@s, voluntari@s y refugiad@s.